El asunto de utilizar este material sintetico revolucionario, a modo de lampara decorativa (asi cumpla la función de oxigenar la sala) es subutilizarlo, extenderlo a fachadas de edificios y regenerar microclimas urbanos, como arquitecto, pensado desde el punto de vista bioclimatico y urbano-ambiental, me parece un aporte inteligente, muy interesante, funcional y util; pero considero que la verdadera revolución de este material, radica en la posibilidad de ser utilizado en el espacio, es decir, en estaciones, en naves, en habitats o a muy largo plazo, en planes de expansión planetaria, en donde ya se ha pensado en la utilización de plantas reales para crear atmosferas habitables, en conclusión, tener la posibilidad de generar oxigeno de manera autosuficiente en el espacio, sin depender de tanques de oxigeno, es el mayor potencial, que indudablemente se dede desarrollar con este nuevo material.

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