Calles grises para combatir el cambio climático

Ya hace tiempo que las grandes ciudades están empezando adaptar sus diferentes infraestructuras y el urbanismo para intentar combatir el cambio climático donde el concepto de resiliencia está en boca de muchos urbanistas. Nuevas técnicas y hallazgos se están implementando con resultado realmente satisfactorios y en este caso queremos hablar de por qué debemos de pintar las calles de nuestras ciudades para combatir el cambio climático.

Para entender este caso de estudio nos tenemos que trasladar a la ciudad de Los Ángeles (EE.UU). Una urbe donde la temperatura en los últimos 100 años ha subido 5ºC en media debido al efecto isla de calor producido principalmente por las nuevas autopistas, carreteras, grandes zonas de estacionamiento, nuevas cubiertas…etc. Alcanzando un aumento en pleno verano en promedio de 10ºC (De media oscilan los 38ºC – 100 Grados Fahrenheit), siendo además que este verano alcanzó niveles de calor más altos desde que se tiene registro en los últimos 150 años.

isla de calor en la ciudad
Las ciudades densamente pobladas tienden a ser más cálidas que las áreas circundantes – Vía Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley

El término “isla de calor” describe aquellas áreas edificadas que son más calientes que las áreas rurales cercanas. Según la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos) La temperatura media anual del aire de una ciudad con 1 millón de personas o más puede ser de 1.8-5.4 ° Fahrenheit (1-3 ° C) más cálida que su entorno. Por la noche, la diferencia puede variar en aumento hasta los 22 ° Fahrenheit (12 ° C). Las islas de calor urbanas pueden afectar a las comunidades aumentando la demanda máxima de energía durante el verano, los costes del aire acondicionado, la contaminación del aire y las emisiones de gases de efecto invernadero, las enfermedades y la mortalidad relacionadas con el calor y la calidad del agua. Así que no estamos hablando de un efecto liviano!

Una de las causas principales es el color negro del asfalto que campa a sus anchas por las calles y autopistas de nuestras ciudades que absorbe de forma contundente el calor del sol (El asfalto negro absorbe entre 85 y 95 de luz solar) y cuya reflectancia se estima solo en un 15 – 5%.

pintar calles color claro

Este verano, la ciudad de Los Ángeles empezó a probar en diferentes zonas acotadas un nuevo recubrimiento de alto rendimiento basado en un asfalto que logra temperaturas en superficie más bajas ante una superficie de color más claro – gris – y mayor reflectancia (Dispone de un 40- 33% de reflectancia solar). La gráfica comparativa entre cemento – asfalto gris y asfalto negro es:

reflectancia
Vía EPA

Las pruebas realizadas en Los Angenes arrojan datos más que satisfactorios, la temperatura en algunas calles llego a bajar hasta los 6,6 Cº después de una sola capa de este nuevo asfalto gris.

No solo estamos hablando de reducir la temperatura media de esas ciudades calurosas, esto también significa una menor dependencia del aire acondicionado en verano que por lo tanto significará menos consumo de electricidad para los hogares y menos gases de efecto invernadero. O que al tener un asfalto con una mayor reflectancia, la iluminación nocturna puede reducirse obteniendo la misma visión y reduciendo el gasto energético de las administraciones, sin contar los beneficios de confort y salud asociados a unas temperaturas más moderadas.

Es evidente que aún falta investigar más tal como se indica en este artículo pero que desde luego sí que estamos en el la dirección correcta, es lo que coinciden muchos profesionales del sector. Podemos consultar más información en el informe Reducing Urban Heat Islands – Cool Pavements.

De interés también el artículo de 12 Directrices ecológicas para ciudades sostenibles ante los indicadores desarrollo urbano inteligente.

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Por qué pintar las calles para combatir el cambio climático
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2 Comentarios

  1. Esto, que parece fruto de un complejo estudio científico, no es más que algo de lógica y sentido común aplicado a lo cotidiano. Así lo entendían y aplicaban los antiguos en el diseño de pueblos y ciudades. Por cómo han evolucionado las cosas, diriase que somos más tontos que nunca. Eso si… !ya casi conocemos Marte!

    • Jajaja…. Muy bueno Julian. Efectivamente, también opinamos como usted! pero la realidad es muy distinta y se puede comprobar en cualquier ciudad. A veces replantearse lo que hacemos por “tradición” (Que seguro que hay aspectos económicos y otros ocultos que desconocemos) diluye en empezar a mejorar la vida en las urbes. En fin! Es un debate bastante interesante y que posibilita – aparentemente – una sustancial mejorar en ciudades cuyas tendencias son más masificadas y que necesitan de soluciones para paliar muchos aspectos negativos. Un saludo

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