Infografía 5 principios básicos de edificios pasivos

edificios pasivos

Un alto aislamiento térmico

Acrecentar el espesor de los aislamientos térmicos reduce las pérdidas de calor en invierno y las ganancias de calor en verano. Con una baja transmitancia térmica de los cerramientos exteriores baja asimismo la demanda de energía para los sistemas de climatización de las construcciones. Dependiendo del tiempo, se puede optimar el espesor del aislamiento térmico hasta localizar el punto de cambio, desde el como el incremento de grosor es poquísimo relevante para la mejora de la eficacia energética teniendo presente el aumento del costo.

Las ventanas y puertas de altas posibilidades

Las zonas más enclenques de la envolvente son las ventanas. Por esta razón, es esencial contar con carpinterías y vidrios de altísima calidad con la intención de limitar al límite la fuga de energía a través de ellas. Se debe poner mucha atención en su adecuada localización y ejecución, usando ventanas con doble o bien triple vidrio (rellenas de argón o bien kriptón) , en dependencia del tiempo y las carpinterías han de estar apartadas. El vidrio empleado es un bajo emisivo, para reflejar el calor al interior de la residencia en invierno, y sostenerlo en el exterior en verano.

La hermeticidad de la envolvente térmica

Los agujeros en la envolvente del edificio ocasionan un elevado número de inconvenientes, particularmente a lo largo de los periodos más fríos del año. Flujos de aire del interior al exterior por medio de fisuras y huecos tienen un alto peligro de provocar condensaciones en la construcción. Las infiltraciones de aire frío generan bajo confort para los usuarios.Debido a que en la mayor parte de tiempos un edifico Passivhaus requiere un soporte mecánico para el suministro progresivo de aire proveniente del exterior, se requiere una genial estanquidad de la envolvente del edificio. Si esta no es suficientemente impermeable, el flujo de aire no proseguirá los recorridos planteados y la restauración del calor no va a trabajar apropiadamente, resultando un consumo energético mayor: es esencial que una sola capa hermética al aire cubra todo la edificación.La estanquidad puede comprobarse por el llamado Blower-door-Test (prueba de presurización). Consiste en un ventilador puesto en una puerta o bien ventana exterior creando una diferencia de presión de cincuenta Pa.La envolvente exterior del edificio debe tener un resultado de la prueba de la presurización conforme EN trece mil ochocientos veintinueve inferior a 0.6 renovaciones de aire por hora (valor de estanquidad cincuenta Pa).

La ventilación mecánica con restauración de calor

Consiste en recobrar una gran parte de la energía que sale cara fuera, cuando renovamos el aire empleado (de malas peculiaridades higiénicas) para pre-adecuar el aire limpio (de buenas peculiaridades higiénicas). Para disminuir al mínimo la demanda energética del edificio, se establece, cada hora, una renovación de aire de más o menos 1/3 del volumen de los espacios (conforme con la EN quince mil doscientos cincuenta y uno). Con este caudal de aire limpio, podemos aportar unos diez W/m2 de calor, y siete W/m2 de frío en la construcción. Esta cantidad de energía precisa para adecuar los espacios no es muy grande y basta para poder prescindir de un sistema usual de radiadores o bien de un suelo brillante, con el pertinente ahorro económico que ello supone. Para edificios de tipología Passivhaus se fija un límite en la demanda de calefacción y refrigeración de más o menos quince kWh/m2a.

La ausencia de puentes térmicos

En las edificaciones pasivos se controla de forma estricta la supresión de los puentes térmicos. Los puentes térmicos son lugares de geometría lineal o bien puntual del cerramiento exterior donde el flujo de energía es más grande con respecto a la superficie “normal” del cerramiento. Estos puentes térmicos dañan la eficacia energética del elemento edificante. Siguiendo unas pocas reglas simples es posible suprimir los efectos de los puentes térmicos.

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